Se cuenta que los masoveros de Cucalón,
intentaron en una ocasión encauzarla para regar una parte de sus tierras, y como les fue
prohibido, construyeron una balsilla, que todavía se conserva no lejos de la fuente y
entre las masías de Cucalón y Mosén Jayme, de la que expresamente se dice que no es
abrevadero común, sino particular de estas dos masías.
Aquella Masía de la Murta es la que hoy se
conoce como la de los Aliaga, nombre de los actuales propietarios. Pero según dicen,
antes de esta moderna denominación, era conocida con el nombre de Masía del Pino, ya que
en tiempos había un de gran tamaño junto a la puerta del caserón. Pero el nombre que
más eco ha tenido esta masía, ha sido el de Masía del Randero, nombre
a su vez de la partida donde esta ubicada.

Randero es la persona que hace o vende randas, que no son más
que unos adornos de encaje labrado con agujas o tejidos más gruesos, y de nudos más
apretados que los que se hacen con palillos.
Se desconoce si alguno de los propietarios tuvo esta ocupación que le
dejo el nombre a esta masía, que a diferencia de las otras masías de la zona, y pese a
la cercanía, no se abastece de la Fuente de la Murta de forma directa, sino a través de
un aljibe, teniendo que recorrer un trecho si se quiere agua del manantial.